miércoles, 23 de julio de 2008

NACIONALISMO Y KARMA

La mujer del ciclista Oscar Pereiro denunció ayer el acoso que ambos están sufriendo por parte de nacionalistas gallegos en la web. Este ataque tiene su origen en la firma por Pereiro del Manifiesto en defensa de la lengua común, y tras la caída que sufrió en el Tour se ha traducido en mensajes de ánimo tales como “jódete”, “tu te los buscaste”, “tienes mal karma porque renunciaste a tu patria”, “ya no eres gallego” y cosas por el estilo.

Por otra parte, el líder de los serbios de Bosnia Radovan Karadzic, responsable de la limpieza étnica y religiosa de la zona, fue detenido cuando, disfrazado del abuelo de Heidi, se dedicaba a ejercer medicina alternativa como especialista en “bioenergía”.

Quizás estas dos noticias no estén tan separadas entre sí. Quizás la estructura mental de un fanático nacionalista, apta para recibir sin pestañear la Idea, lo haga especialmente apto para creer en otras cosas tales como la bioenergía o la influencia de los signos del zodiaco.

martes, 22 de julio de 2008

100 DÍAS DE GOBIERNO

Llama la atención el desorden, la ausencia de sistematización y la falta de jerarquía entre los temas tratados en el panfleto de los 100 días, reflejo, posiblemente, de la propia estructura mental de Zapatero y José Blanco. Por ejemplo, la ratificación del Tratado de Lisboa aparece junto con la información proporcionada para protegerse de las altas temperaturas en verano, y la impugnación del referendum de Ibarreche junto al endurecimiento de las medidas contra pederastas. Por otra parte, entre los titulares laudatorios de los distintos asuntos se les cuela, por ejemplo, la huelga de transportistas, como si la hubiera organizado con éxito el propio Gobierno. Por último, abundan los casos pintorescos, como reivindicar el rescate de seis tripulantes de un pesquero hundido en lugar de haberlos dejado a merced de las olas y los tiburones como sin duda podrían haber hecho.

En conjunto, el documento recuerda a los penosos esfuerzos que tendría que realizar un trabajador holgazán al que se le hubiera pedido una descripción de sus tareas, y tuviera que describir la papiroflexia como “adecuación de documentos a una forma orgánica”.

lunes, 7 de julio de 2008

LA PROGRESÍA CONTRA EL MANIFIESTO

Los detractores del Manifiesto en defensa del idioma común no discuten la veracidad de lo que éste denuncia, es decir, que se está vulnerando el derecho a recibir la enseñanza en la lengua común de España. Pero entonces ¿están en contra de ese derecho? ¿Les parece bien que se elimine? A los nacionalistas, desde luego, sí. Para ellos la lengua autóctona es la herramienta definitiva para la creación de las diferencias que ellos habían profetizado, y el castellano es el enemigo a batir.
Pero resulta algo más difícil de entender las posturas de los que entienden que la discriminación del castellano existe, que no están de acuerdo con ella, pero a pesar de todo critican el manifiesto. Es decir, de gran parte de los votantes de Zapatero. ¿Se trata del progrecentrismo habitual? ¿Aceptan una vez más los acólitos la posición de la secta, representada por la de Zapatero, como centro del universo aunque les moleste en algunos de sus aspectos (de lo que siempre pueden echar la culpa al PP)? Pues sí, pero además son muy vulnerables a las críticas de españolismo. Por eso, en el artículo de El País que nos trae el Sargento, el tal Albert Branchadell se permite decir que el Manifiesto nos propone un viaje en el tiempo”, hasta “el último Consejo de Ministros franquista” y el 23-f.
¿Puede decirse, por tanto, que los votantes de Zapatero están dispuestos a seguir sacrificando los derechos de los castellano-parlantes para merecer la aprobación de Albert Branchadell? Pues algo así. Están dispuestos a hacerlo para seguir siendo modernos.
Ah, y Suso, por su parte, sigue convencido de que el Manifiesto es meramente un pretexto para acabar físicamente con él.

viernes, 4 de julio de 2008

LOS SOBORNADOS

(The big heat. Fritz Lang, 1953. Glenn Ford, Gloria Grahame, Lee Marvin)


Un hombre sentado ante un escritorio escribe una carta. Cuando la finaliza, la introduce en un sobre dirigido al fiscal del distrito y se pega un tiro. Al oír el disparo aparece la señora de la limpieza que, sin inmutarse en lo más mínimo, abre la carta, la lee y se la queda. A continuación llama a un hombre, le comunica lo sucedido, y en ese momento el espectador se da cuenta de que la supuesta mujer de la limpieza es en realidad la mujer del suicida (el pañuelo que lleva en la cabeza le ha inducido al comprensible error). El hombre que ha recibido la llamada llama a su vez a un evidente matón (Lee Marvin), y le cuenta lo ocurrido.

En la siguiente escena Glenn Ford, sargento de la brigada de homicidios, se encuentra interrogando a la mujer del suicida, que resulta haber sido también policía (él). La tristeza de la mujer es tan forzada que Ford no tiene más remedio que sospechar que algo turbio está ocurriendo. Y como es un hombre de acción, se dirige a la casa del gangster oficial de la ciudad, en el convencimiento de que si algo raro ha pasado el culpable necesariamente ha tenido que ser él. Con éste precario bagaje de conocimiento llega a la casa del forajido, que resulta ser el hombre al que la viuda llamó al adquirir tal condición. Una vez allí, Ford se dedica a insultarlo sin ton ni son, hasta que el gangster pierde la paciencia y llama a un guardaespaldas para que le enseñe modales y lo acompañe a la puerta. Ford, de manera inverosímil, lo sacude a él, y se marcha altaneramente sin cesar en los improperios.

Al llegar a la comisaría, Ford se encuentra con la reprimenda de sus superiores. Desde luego la bronca está plenamente justificada, pero es que además sus jefes están a sueldo del gangster. El espectador comienza a ver que la mayor parte de la comisaría, y posiblemente de la ciudad, está corrompida. Por si fuera insuficiente la admonición, Ford recibe una llamada anónima aconsejándole abandonar sus pesquisas, pero es evidente para todos que no va a hacerlo.

A lo largo de todas estas secuencias, el director se esfuerza por mostrarnos una doble cara de Ford. En la calle, en la jungla de asfalto podríamos decir, es un tipo duro. Sin embargo en su casa, con su joven mujer y su hija, es un tipo campechano, cariñoso, y hogareño. Lang intenta enfatizar este aspecto presentándolo, siempre que esta con su familia, ataviado con una chaqueta de punto de abuelete que hace sospechar al espectador que, si la cámara descendiese hasta sus pies, los mostraría embutidos en unas pantuflas de cuadros.

Ford recibe la llamada de una mujer, amante del suicida, que lo cita en un tugurio, y allí le transmite sus sospechas sobre la escasa veracidad del suicidio. Es evidente que la mujer dispone de mas información, pero Ford no consigue extraerla porque, tal como se ha dicho, cuando está fuera de casa es antipatiquísimo. Esa misma noche la informante es asesinada. Mientras tanto, como es evidente que Ford no va a abandonar sus pesquisas, el gangster manda a uno de sus hombres para que lo mate con una bomba, pero por error mata a su mujer. Si hasta entonces había tenido mal carácter, a partir de ahí Ford será intratable. De momento, es expulsado del cuerpo de policía por su intemperancia.

Ford se dedica a seguir el rastro de los explosivos, y vuelve a obtener la dirección del tugurio en el que lo citó la amante del suicida. Porque hay que destacar que la ciudad en la que se desarrolla la acción parece funcionar en régimen de monopolio en todos sus sectores criminales, y de este modo cuenta con un único gangster, un único distribuidor de explosivos, y un único tugurio, lo que simplifica notablemente el trabajo de Ford. Acude al tugurio y una vez más sin el menor indicio, y de forma cada vez más inverosímil, se vuelve a poner chulo con los hombres del gangster, incluido Lee Marvin, a pesar de que este último parece ser capaz de hacer un nudo con él sin despeinarse.

A partir de aquí las cosas se desencadenan, quizás porque queda poco tiempo para que finalice la película. La chica de Lee Marvin (Gloria Grahame) se marcha inopinadamente con Ford. De este modo éste se entera de que el suicida cobraba del gangster, y de que ahora la viuda lo extorsiona con la famosa carta. A continuación, las cosas se aceleran aún más. Marvin se cabrea con su chica y le desfigura la cara con café hirviendo. La chica, para vengarse de Marvin, mata a la viuda para que la carta del soborno salga a la luz y, además, desfigura a su vez a Marvin. Marvin mata a la chica. Ford mata a Marvin. Ford recupera su trabajo. Fin.

LOS INTELECTUALES OPINAN SOBRE EL MANIFIESTO A FAVOR DE LA LENGUA COMÚN

Observo entre los que expresan su opinión sobre el manifiesto una diferencia esencial: entre los que están a favor, abundan los se apoyan en una lógica diáfana (véase a Félix de Azúa, Fernando García de Cortazar o, recientemente, Iker Casillas), mientras que entre los que están en contra predominan las vaguedades poéticas. Especialmente cursi en este sentido es Joan Margerit, que exalta la belleza de los lenguajes humildes frente a la falocracia implícita en la adhesión a los grandes, o algo parecido. Otro recurso empleado por los críticos es el de evitar la argumentación sulfurándose y diciendo que todo el asunto del manifiesto es una pérdida de tiempo, y que “hay cosas más importantes que hacer” (Calixto Bieito, Javier Sábada), aunque luego no dicen cuales son. Especialmente despistado está Caballero Bonald a quien el manifiesto le recuerda “aquellas indignas proclamas franquistas exigiendo a los catalanes, a los vascos y a los gallegos que hablaran la lengua del Imperio”, y al que con gusto mandaría el programa del “macroconcierto por la lengua” que mañana se celebrará donde vivo para que comprobara dónde se encuentran realmente esas indignas proclamas.
Un caso especial, como de costumbre, es Suso. Suso siempre dice lo que piensa, pero no porque sea especialmente honesto, sino porque sólo percibe una fracción de la realidad que distinguen las personas con una inteligencia media, y entre lo que se queda fuera está la etiqueta social. En ese sentido su opinión siempre es útil, porque expresa lo que muchos otros sólo se atreven a pensar. Suso, en unos vaivenes dialécticos que evocan a Gollum, comienza descalificando ad personam a los firmantes del manifiesto, para luego asegurar que respeta profundamente sus posturas, y continuar afirmando que son unos franquistas que lo que quieren, en realidad, es eliminar físicamente a todos los que no son castellano parlantes. Les recomiendo su lectura.
El mayor problema, desde luego continúa siendo el enfoque de la cuestión. Y a pesar de que algunos se encargan de dejar perfectamente que se trata de la defensa de derechos individuales frente a la imposición del poder político, otros continúan amparándose en una etérea defensa de la cultura para aceptar la discriminación positiva (aunque sólo el director del Reina Sofía se manifiesta explícitamente en este sentido). Y este enfoque no sólo es completamente erróneo, sino que a estas alturas resulta muy cargante, porque para los nacionalistas la lengua es, sencillamente, la herramienta definitiva, y les trae sin cuidado la cultura como demuestra el hecho de estar empeñados en sacrificar el español para favorecer sus proyectos políticos.
Las opiniones pueden encontrarse aquí

jueves, 3 de julio de 2008

TROBADA MUSICAL POR LA CARA

Pues yo, señores, este fin de semana tengo que emigrar temporalmente de mi casa. ¿El motivo? Un macroconcierto que se celebrará este sábado, en cuatro escenarios repartidos por el pueblo en el que vivo, con el sugestivo título Trobada Músics por la llengua.

El programa de festejos viene en catalán, pero ha sido benévolamente traducido en este orden: inglés, castellano, alemán y árabe, éste último por la expectación que ha suscitado el acontecimiento en el Magreb. Nos explica que “la trobada es un macro concierto reivindicativo (no busquen, pues, calidad musical) que pretende ayudar en la normalización lingüística del catalán en el ámbito musical”. Caramba ¿y por qué? Pues porque el catalán es una lengua que “históricamente ha sido reprimida i (sic) silenciada. Consideramos que es imprescindible la colaboración de todos/as aquellos/as (la corrección de género era inevitable) para que ésta se convierta en una lengua usada con normalidad i que esté presente en todos los ámbitos de la vida cotidiana”. Y continúa el manifiesto diciendo “reivindicamos la presencia de nuestra lengua en los medios de comunicación -¿no ha alcanzado ya el 100%?-, en las calles i en los hogares”. En el mío, como está en mitad del pueblo, esto último lo conseguirán al primer acorde.

Y lo mejor de la empanada es cuando estos fenómenos, para los que el castellano no es nada más que un mal sueño del que hay que despertar cuanto antes, apelan nada menos que… ¡a la diversidad! “Luchamos para que los i las músicos (interesante variante de la corrección de género) de todas las culturas minorizadas tengamos más oportunidades (…) y para que la lengua no sea un impedimento sino un camino abierto hacia una cultura del respeto i amor hacia la diversidad” “Es imprescindible hacer oír nuestra voz para no continuar siendo minimizados i atacados por aquellas culturas que se imponen desde el poder”.

De modo que el sábado, si quiero dormir normalmente (y no ser normalizado) tengo que emigrar, a mi costa. Y por cierto ¿quién paga esto? Veamos: el Gobierno de las Islas Baleares, el Consejo Insular, la televisión autonómica balear, la televisión del Consejo Insular (sí, también tiene una) y el Ayuntamiento de mi pueblo. Es decir, yo mismo. Me recuerda a lo de los ejecutados chinos y la bala.